sábado, 26 de enero de 2019

LUIS ALEGRE, A TODO GAS EN VALENCIA (Y EN MADRID)

          La primera gran fábrica de cerveza en la ciudad de Valencia se inauguró en febrero de 1837, el mismo año que el sedero Santiago Dupuy instaló la primera máquina de vapor, de procedencia francesa, que hubo en tierras valencianas, concretamente en el entonces municipio de Patraix. Casualmente (o no) el honor de establecer la primera industria cervecera "seria" en Valencia corresponde a un maquinista francés llamado Luis Alegre. Estaba situada en la antigua y desaparecida calle de Campaneros (hoy día integrada en la plaza de la Reina).

Diario Mercantil de Valencia. 24 de febrero de 1837.

          El primer refresco carbonatado de limón en todo el mundo salió al mercado en 1835, de la mano de Schweppes. En abril de 1837, tan solo dos meses después de abrir su fábrica, Luis Alegre empezó a elaborar dicho refresco, por lo que se le puede considerar el fabricante pionero de esta bebida en Valencia y, posiblemente, en España. Por todo ello, también se le puede considerar el artífice del matrimonio que unirá la fabricación de cerveza y la de bebidas gaseosas durante tres cuartos de siglo mal contados. Por ende, y teniendo en cuenta los gustos de la época (que encontraban el sabor de la cerveza demasiado amargo), también sería uno de los máximos responsables de la clara valenciana y catalana (menos en Tarragona que se le llama champú), la pica cántabra o vasca, el barrejat mallorquín... O dicho de otra manera: la costumbre de mezclar cerveza con limonada.

Diario Mercantil de Valencia. 28 de abril de 1837.

          En la misma calle de Campaneros se montó un despacho que, posteriormente y dadas sus características, se puede considerar una cervecería, la primera de la que se tiene constancia en Valencia.
       
Diario Mercantil de Valencia. 11 de agosto de 1837.

          Luis Alegre mantuvo una tenaz campaña publicitaria durante todo el año 1837, apostando muy fuerte por la nueva bebida. Y mientras Schweppes tardó casi un siglo en atreverse con la naranja, al maquinista francés le bastó con menos un año.

La Verdad. 5 de julio de 1838.

          Estos refrescos gozaron de la aceptación del público y se empezaron a hacer populares fuera de Valencia.

Diario de Madrid. 16 de julio de 1837.

          Consciente de su éxito, Luis Alegre decidió instalar otra fábrica en Madrid, situada en la Puerta del Sol, donde en un principio solo se elaboraban los refrescos gasificados de limón y naranja.

Diario de Madrid. 30 de mayo de 1838.

          El 14 de junio de 1838 Luis Alegre trasladó su fábrica madrileña, en compañía de un desconocido socio, a la calle de Alcalá, donde había estado ubicado el café de Las cuatro Naciones. En ese instante empezó a elaborar todo tipo de licores.

Diario de Madrid. 22 de julio de 1838.

          El éxito de los nuevos refrescos fue tal que empezaron a surgir nuevas fábricas, y los cerveceros ya establecidos adoptaron su elaboración. Por lo visto, esta tendencia originó una voraz campaña en prensa, iniciada por Luis Alegre y seguida por todos, donde cada fabricante se dedicaba a ensalzar las virtudes de sus refrescos al mismo tiempo que desacreditaba, sin piedad, los de la competencia.

Diario de Madrid. 1 de diciembre de 1838.

          Ante esta actitud, un cervecero madrileño dijo basta: se trata, ni más ni menos de Andrés Taboada, propietario de la fábrica de cerveza de Lavapiés, que no dudó en enviar un aviso para navegantes donde informaba que el 20 de julio de 1838 había demandado a Luis Alegre, el cual no había salido muy bien parado. 

Diario de Madrid. 11 de diciembre de 1838.

          El incidente con Andrés Taboada pudo ser el detonante de la retirada del socio (o socios) de Luis Alegre, por lo que tuvo que dar un paso atrás. Incluso puede ser que se planteara cerrar el negocio, pero después de todo se mantuvo abierto en su primitiva ubicación de la Puerta del Sol.

Diario de Madrid. 18 de octubre de 1838.
Diario de Madrid. 3 de noviembre de 1838.
          Las últimas noticias que tengo de la aventura madrileña de Luis Alegre y de él mismo datan de 1842. En dicho año continuó con su negocio en la calle Mediodía Grande y, de paso, lanzó un reto a los coleccionistas de nuestro tiempo: sus botellas se empezaron a despachar rotuladas.

Diario de Madrid. 15 de julio de 1842.
         Ese mismo año estableció un despacho en la calle Tabernillas número 21, dirección que años más tarde, en 1887, tomó tintes literarios cuando Benito Pérez Galdós publicó su obra Fortunata y Jacinta, ya que, según el escritor, Fortunata residía en dicha dirección. En el último rastro madrileño que deja Luis Alegre es la primera vez que reconoce que también sirve cerveza en esa corte.

Diario de Madrid. 12 de agosto de 1842.
          Y tal como apareció, se esfumó. No cuento con el apellido de su madre, ni con su municipio natal. Ni se casó, ni tuvo descendencia ni falleció en Valencia en la época que interesa. Tampoco se subastaron públicamente sus bienes. Agotadas todas las vías que tengo a mi abasto, y lamentándolo bastante, debo asumir mi manifiesta incapacidad, por tiempo indefinido, para aportar más datos sobre este singular personaje. Quizá habrá que esperar la acción de algún curioso madrileño, con herramientas a su alcance a las que yo no puedo llegar, para saber que fue de Luis Alegre y de sus refrescos. Desde aquí, si existiese ese curioso, gustosamente le cedo el testigo y le brindo todo mi apoyo.

          Ya que esta historia nace con una fábrica de cerveza en Valencia, y valenciana y cervecera es (aunque no lo parezca), justo es acabarla como empezó. Si bien no tengo noticias de la suerte que corrió Luis Alegre y su negocio madrileño, si las tengo de su fábrica valenciana. La industria que el maquinista galo instaló en la calle de Campaneros fue adquirida, en 1844, por un compatriota suyo, iniciador de la saga cervecera valenciana más destacada del siglo XIX: Lázaro Cayol. 

Diario Mercantil de Valencia. 16 de mayo de 1844.

2 comentarios:

  1. excelente, as usual. qué clase de maquinista podría ser el tal "louis joyeux"? vendría del ramo de la seda y el textil? quizás mecánico de algún primitivo piróscafo que le dejase en tierra por su inquina y mal compañerismo??? mira que esá dando de sí los cayoles con su precuela y secuela!!!

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    1. Gracias, Rinus. La verdad es que no tengo la más mínima idea, espero poder tener la respuesta a esas preguntas algún día. En cuanto a los Cayol, aún queda un "poco"... De momento, ya he adelantado un detalle: 1844.

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